Bebe tal vez no te diga demasiado. Pero si te digo (y si te canto): «Malo, malo, malo eres, no se daña a quien se quiere», te llevaré a un tema que marcó -desde la cortina del unitario Mujeres asesinas, en El Trece- a varias generaciones. Y que aportó lo suyo para que en cualquier ámbito se hable sobre violencia de género.

Es así como una tarde, leyendo el diario y casi sin darse cuenta, esta cantautora y actriz española logró concientizar sobre la violencia machista, un tema muy latente también en nuestro país. Una canción que es cada día más actual.

Bebe (nacida hace 39 años en Valencia con el nombre de María Nieves Rebolledo Vila) acaba de presentarse junto a varias colegas en el Teatro Colón, con un conmovedor espectáculo y una orquesta de primer nivel ante una gran cantidad de público. Y en su paso por Argentina, se animó a hablar con Teleshow de sus letras, de su carrera y de cómo logró lidiar con la fama, dejando algo en claro: su hija es su motor, es ella quien le cambió la vida para siempre.

—¿Qué te motiva hoy?

—Mi motivación ahora mismo, mi motor, es mi hija: yo vivo por y para ella. Ella es la que me dio mucha más energía y le dio sentido a mi vida, totalmente.

—¿Y en qué momento de tu vida llegó? 

—Llegó cuando tenía que llegar. Yo sacaba el segundo disco, acaba justo la promoción y tuve que parar la gira que tenía, pero lo hice porque quería vivir ese momento porque soy muy animal, soy súper hembra para eso. Yo creo que he venido a este mundo a procrear, y todo lo demás nos lo inventamos.

—¿Te considerás una persona simple?

—Sí. Bastante básica en ciertas cosas, la verdad. Ella llegó cuando tenía que llegar, porque a veces intentamos como programarlo. Yo decía: «Cuando termino la gira me pongo», pero no, ellos llegan y de repente ponen orden en tu vida. Porque realmente los niños te ordenan.

—¿Qué te dio la maternidad? 

—Mucha alegría, mucha emoción: verla cada día, verla crecer, esos ojos, su alegría…

—¿Mucha responsabilidad?

—Claro. Toda la del mundo. Quieres hacerlo lo mejor posible y no hay un manual, para esto pero da mucha fuerza. Para mí es maravilloso, es lo mejor que me ha pasado.

—Es interesante esto que decís, que te consideras simple. Porque una persona que te ve arriba del escenario, cantando, viajando, quizás se imagina que llevás una vida de lujo o de fama.

—Pero esa es una cosa que se genera también por los medios de comunicación, porque nos encanta crear ese mundo. Lo primero que soy es madre, y de hecho al final lo reflejo en mis canciones. Les digo a las mujeres o a las chicas cuando me las encuentro: «Yo soy vuestra cómplice, no soy ni grande, ni chica». Soy cómplice, y se ve precisamente porque te sientes identificado con lo que canto porque al final soy igual que tú. Lo que yo escribo son reflexiones que tengo: primero me las hago a mí misma, y también las necesito.

—¿El tema «Malo» fue dedicado a algún hombre en particular?

—A muchos. A todos ellos. Nunca lo olvidaré: «Malo» salió de mí una tarde de verano, y además lo hablo mucho con mi madre porque recuerdo que fue a la primera que se la canté. La hice como en el 2000, aunque el disco salió en 2004. Fue un día que había salido en «Telediario» que habían muerto como cuatro mujeres; era un año súper fuerte de asesinatos. Yo tengo empatía, es una cosa que no me cabe en la cabeza. Y salió eso. Tampoco creo que tengas que vivirlo en tu propia carne. Luego, creo que por casualidad, la vida también nos ha hecho vivirlo en la familia, en ciertas cosas

—Sí. Hace unos años ya. Después de todo esto, una locura, pues lo vives también. En las relaciones de pareja a veces hay situaciones feas.

—¿Sufriste algún tipo de acoso o abuso vos también?

—No. Yo soy una bruta y no lo dejo, pero si lo permites te puede pasar muchas veces. Está todo muy salpicado.

—¿Crees que, como sociedad, en ese sentido estamos evolucionando?

—Por una parte evolucionamos, y por otra parte involucionamos a grandes pasos. En este último año también pensaba sobre «Malo», que de repente habíamos pasado unos años después de que había sacado esa canción en los que se estaba mejorando. Pero este último año han estado pasando muchas cosas, por lo menos en España. Otra vez está como muy caliente el tema, como que estamos escuchando muchos femicidios también. Estamos retrocediendo también. Algo estamos haciendo mal.

—Antes, de estos temas no se hablaban tanto…

—Bueno, yo no soy quién tampoco, pero me gustaría tener la varita mágica para solucionar, o no. Creo que esto es un trabajo de hombres y mujeres, de gobiernos, de familias, de educación. La familia es lo primero. Somos muy responsables de lo que pasa. La educación que damos a nuestros hijos es súper importante. De educar a nuestros hijos de la igualdad y naturalidad: tú no puedes faltarle el respeto a nadie, ni hombre, ni mujer, ni nada. Eso es un trabajo, casi todo lo contrario a lo que tenemos grabado en el ADN. Es un trabajo muy fuerte que tenemos que llevar a cabo todos.